18-10-2015

COMO UNA AVALANCHA

Una avalancha de nieve, es el resultado de un cristal de agua que junto a otro y otro, genera un descomunal impacto que inunda con todo lo que está a su camino sin que exista nada que le detenga, hasta que disipe toda su energía.salud-evangelismo-940x598

“Y este evangelio del reino se predicara en todo el mundo como testimonio a todas ”

Mateo 24.4

Somos el resultado de una acción evangelística transcontinental. Misioneros que sintieron una gran pasión por llevar el evangelio, se embarcaron en aventuras que les permitieron atravesar el mundo en condiciones completamente desfavorables, sembrando la preciosa semilla en nuestro Misiones fundamentalistas del “Viejo mundo” llegaron primeramente a pequeñas comunidades en los puertos de Argentina, Brasil, El Caribe y Estados Unidos, ingresando esta desbordante pasión por la Palabra. En Colombia, ingresaron por Buenaventura y Puerto Colombia hacia el interior, pero este sentir, tal y como lo muestra la Palabra en Mateo, es dinámico, no se detiene, florece, inundando y transformando todo a su paso hasta que todos le conozcan. Por eso nuevamente el Evangelio enfila nuevos destinos a permear:  África, Asia, la ventana 20-40 (geográficamente allí están la mayoría de las comunidades no alcanzadas), siguiendo su camino como Iglesia local, somos el resultado de ese sentir, podemos ser parte de esa avalancha, “Orando, Ofrendando, Capacitando, Enviando”. Somos como esos pequeños cristales de agua que conjuntamente originaremos que todas las naciones conozcan la Palabra de Dios y su mensaje de Salvación.

¡SEAMOS PARTE DEL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA DE DIOS!

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